EL DIOS QUE YO CONOZCO

5.07. Isaías - Paternidad Literaria - final

1QIsb tiene aproximadamente un tercio del largo del 1QIsª.

Estaba en una condición deplorable cuando el Prof. A. L. Sukenik de la Universidad Hebrea de Jerusalén lo adquirió de los dueños o descubridores. Después de haber sido desenrollado, se halló que la parte que quedaba de este rollo conserva fragmentos de los siguientes capítulos de Isaías: 10; 13; 16; 19; 22; 26;28-30; 35; 37-41; 43-66.

Hasta el capítulo 37 los fragmentos en los cuales hay texto son muy pequeños y por lo tanto menos informativos que la última parte del libro, que está más o menos bien conservada, aunque en cada columna del rollo hay roturas grandes o pequeñas en el cuero, por lo cual el texto está dañado.

El pésimo estado de conservación de este rollo es muy lamentable, porque lo que queda de él es muy superior en calidad al 1QIsª.

Su escritura revela que es obra de un escriba experimentado que tenía una caligrafía bellísima y que cometía muy pocos errores. Se ha conservado suficiente de este rollo para justificar la conclusión de que las partes que faltan no difieren de las que aún existen, en su concordancia notable con el texto masorético.

Al examinar todo el 1QIsb se ha considerado que sólo ocho variantes (38:13; 41:11; 43:6; 53:11; 60:19, 21; 63:5; 66:17) con relación al texto masorético han sido de suficiente importancia como para recibir atención, y aun ellas son de un significado relativamente pequeño. Las otras variantes son aún menos importantes.

Las porciones conservadas muestran tan pocas diferencias con el texto masorético que algunos eruditos al principio rehusaron aceptar la antigüedad de un rollo cuyas peculiaridades textuales ellos creían que eran de origen muy posterior.

Este segundo rollo de Isaías revela que el texto ha llegado a nosotros virtualmente intacto desde el tiempo de Cristo, mientras que el 1QIsª muestra que en aquel entonces existían algunos textos copiados con menor cuidado.

De la caverna 4 de Qumrán provienen 15 fragmentos de manuscritos de Isaías -14 escritos en cuero y uno en papiro - ninguno de los cuales se acerca en importancia a los dos ya mencionados.

La caverna 5 de Qumrán produjo un pequeño fragmento de Isaías y las cavernas en Marabb'at, uno (2.º siglo d. C.), que contenía partes del cap. 1:1-14.

Aparentemente Isaías fue un libro muy popular en Qumrán, porque en las 11 cavernas de ese lugar se encontraron más ejemplares (sólo uno completo) de este libro que de cualquier otro libro de la Biblia, excepto Deuteronomio, del cual se encontraron dos ejemplares más que de Isaías.