23.05. La profecía condicional - Era necesaria una obediencia continua para que permaneciera el favor divino,

mientras que la desobediencia persistente inevitablemente culminaría en el rechazo de la nación judía como instrumento escogido por Dios para llevar a cabo el plan divino (Deuteronomio 28: 15-68).

Debido al fracaso de los judíos como pueblo escogido de Dios, muchas de las profecías del AT, sobre todo:

(1) las que afirman la misión mundial de Israel y la conversión de los gentiles (ver Gén. 12: 3; Deuteronomio 4: 6-8; Isaías 2: 2-5; 42: 6; 49: 6; 52: 10; 56: 6-7; 60: 1-3; 61: 9; 62: 2; Zacarías 2:11; 8: 22-23; etc.),

(2) las que anticipan el descanso eterno en Canaán (Isaías 11: 6-9; 35; 65: 17-25; 66: 20-23; Jeremías 17: 25; Ezequiel 37; 40-48; Zacarías 2: 6-12; 14:4-11), y

(3) las que prometen liberación de los enemigos (Isaías 2: 10-21; 4-26; Ezequiel 38; 39; Joel 3; Sofonías 1; 2; Zacarías 9: 9-17; 10-14; etc.),

nunca se han cumplido ni podrán cumplirse para la nación judía.

Si Israel hubiera alcanzado el noble ideal, todas las promesas que dependían de la obediencia tiempo ha se habrían cumplido. Las predicciones de desgracias nacionales, del rechazo y la angustia que habrían de seguir a la apostasía, nunca se habrían realizado. Pero fue por causa de la apostasía por lo que las predicciones de gloria y honor nacional no pudieron cumplirse.

Sin embargo, en vista de que los propósitos de Dios son inmutables (Salmo 33: 11; Proverbios 19: 21; Isaías 46: 10; Hechos 5: 39; Hebreos 6: 17; etc.), el éxito deberá alcanzarse y se alcanzará, pero por medio del Israel espiritual.

Aunque el Israel literal no alcanzó, en general, su excelso destino, la raza escogida hizo una valiosa contribución, aunque imperfecta, a la preparación del mundo para el primer advenimiento del Mesías. Además, debe recordarse que, en la carne, el Mesías era judío, que los primeros cristianos fueron todos judíos y que el cristianismo surgió del judaísmo.