3.04. DANIEL

Daniel fue llevado a Babilonia en el año 605 a. C., durante el año de la ascensión al trono de Nabucodonosor. Pero fue sólo en el tercer año de su cautiverio, el 2º del reinado de Nabucodonosor, cuando el joven Daniel presentó las primeras pruebas de su vocación profético (cap. 1:5, 17; 2:1, 19). Por lo tanto, puede considerarse que el ministerio profético de Daniel comenzó en el año 603.

Por algún tiempo ocupó un encumbrado puesto en el gobierno de Nabucodonosor (cap. 2:48), y se convirtió en un consejero digno de confianza del gran rey.

Al parecer, durante los años de los sucesores de Nabucodonosor, sus servicios no fueron requeridos; sin embargo, aparece otra vez desempeñando un papel importante en la noche de la caída de Babilonia, cuando interpretó la misteriosa escritura de la pared (cap. 5). Poco después de esto, una vez más fue ascendido a un elevado puesto de honor y responsabilidad en el recién formado Imperio Persa (cap. 6).

Todas las visiones de Daniel que se registran en los capítulos 7 al 12 fueron recibidas en los últimos años de su vida: la primera de ellas (cap. 7) en el primer año de Belsasar (552 o quizá más tarde), y la última (cap. 10-12) en el tercer año de Ciro (536/35 a. C.).

Quizá fue en esta ocasión, siendo Daniel ya casi de 90 años, cuando se le mandó cerrar el libro y sellarlo (cap. 12:4, 13). Por estas razones puede ubicarse el extenso ministerio profético de Daniel aproximadamente desde el año 603 hasta el 535 a. C.